En el país de Arandia el guardia llamado Kalóyero observaba constantemente el templo de Dualaja, por alguna extraña razón se sentía atraído, pero estaba prohibido acercarse a el y peor aun a la sacerdotisa que se encontraba en su interior, ya que decía cosas sin sentido, hablaba sobre temas que estaban prohibidos, utilizaban una especie de escritura que se encontraban en los objetos extraños del templo.
Pero Kalóyero había visto a la sacerdotisa observar la luna con una expresión de pensamiento profundo.
Una noche tuvo un sueño en el que se vio al lado de la sacerdotisa mirando en dirección a la luna.
Al día siguiente después de pensarlo un buen rato decidió entrar al templo y pensó que el momento mejor indicado seria en la noche. En cuanto obscureció se marcho en dirección al templo, una vez ahí vio imágenes y símbolos entonces decidió abrir una puerta encontrando en su interior a la sacerdotisa, esta le dijo:
-Te estaba esperando.
Kalóyero sorprendido y a la vez asustado le pregunto:
-¿Cómo sabias que vendría?
-He leído muchos libros y he aprendido sus artes.
-¿Qué son esos… libros?
-Son el mayor conocimiento que puede encontrarse en este país, son la fuente de la sabiduría.
-¿Pero por que los pobladores no conocen sobre ellos?
-¿Por que los aristócratas les tienen miedo?
-Porque pueden otorgar conocimientos a personas que no lo poseen.
-¿Entonces por que me lo cuentas a mi?
-Porque deseo compartirlo. Además que te he observado y he descubierto que posees un alma que quiere conocer y descubrir los enigmas.
-¿Qué quieres que yo haga?
-Que me ayudes a difundirlo para que así las personas descubran el maravilloso mundo en el que yo vivo.
Después de un tiempo las personas empezaron a conocer esos extraños objetos llamados libros y tanto como Kalóyero y la sacerdotisa observaban desde la sima del templo la obra que habían realizado y pidiendo a la luna que no permitiera que tal sueño se perdiera en las generaciones futuras.
2040 EL AÑO PERFECTO. Por Martiza Victorino Guzmán
Era un día en el pueblo de Darwinson un lugar pequeño pero con una gran cultura lectora pero alrededor de los años 2040 los libros eran extraños no se sabia que les pasaba eran raros nadie decía con exactitud lo que les pasaba todo esto llego a oídos de la investigadora en literatura Laura Jean Roesner Power quien al enterarse de este fenómeno fue hasta el lugar de los hechos en el pueblo de Darwison en donde vio la gran arquitectura que había allí, las calles exactas todos con pavimento, las casa tan perfectas aunque el lugar solo contaba con 10,000 habitantes la investigadora describe en uno de sus artículos que no había visto nada parecido al paraíso como lo era el pueblo de Darwinson pero sin desviarse del tema Laura allo que ese pueblo era lo mas cercano al paraíso, por la gran cantidad de libros que leía la gente tan solo en un mes que la gente era como poseída por tanto leer era algo inexplicable al paso del tiempo esta investigadora reporta en su segundo reporte en el cual decía que la gente no se asía si no se decidía que eran los libros los que asían a la gente pensar de forma exacta lo cual no era nada bueno porque la gente no eran ellas mismos lo que llevo a la investigadora a la gran decisión de eliminar los libros pero toda la gente se oponía ante eso no la dejaban hacer su trabajo. Un día por la noche la investigadora salió asía la biblioteca del pueblo donde estaba la mayoría de estos libros el lugar era aterrador pero en fin tenia que hacerlo para poder quedar como la heroína de ese pueblo pero nada fue como lo indico, los libros salieron pies, manos y ojos y se echaron contra ella, ella intento salir lo cual era imposible los libros la atraparon haciéndola leer así fue como la investigadora Laura cambio el pueblo y ya no fue llamado Darwinson si no Roesner para mantener a la investigadora bajo su poderío y solo podía salir de allí el día que supiera el porque de las cosas que pasaban allí pero como no fue así en el mismo lugar murió atraves de los años.
Favor de poner en blanco o en tono claro todos los textos que se confunden con el fondo.
ResponderEliminarJosé Francisco Cobián Figueroa